Strict Standards: Redefining already defined constructor for class Object in /home/asturias/public_html/cake/libs/object.php on line 65

Strict Standards: Non-static method Configure::getInstance() should not be called statically in /home/asturias/public_html/cake/bootstrap.php on line 46
La Nueva España se pone medallas | Asturias Opinión
14.enero.2008

La Nueva España se pone medallas

Secciones: Asturias, Avilés
La Nueva España se pone medallas

Que el diario de referencia de la derecha asturiana, La Nueva España, titule en la edición del domingo “el gobierno regional fuerza el cese de Alberto Vízcaino como Director General de Pesca” es una incoherencia que queda patente en el desarrollo de la información que firma el responsable de la edición, Vicente Montes.

En el grueso del articulo, Montes señala que, en varias ocasiones Vizcaíno había manifestado su deseo de abandonar el cargo y es más, añade que su continuidad tras las elecciones del pasado mes de mayo, estaba condicionada a la no finalización del mandato y su sustitución previa.

Más sorprendente es que desde las páginas de La Nueva España avilesina, se intente vincular la marcha de Alberto Vízcaino a un articulo del Director General de Pesca, que escondido en la edición del jueves, contestaba al editorial regional que sobre la pesca asturiana publicaba el diario conservador el domingo anterior.

Así Montes se atreve a señalar que “la decisión de sustituir al director de Pesca se tomó, además, el pasado viernes por la mañana, dos días después de que Vizcaíno arremetiese muy duramente contra la Cofradía de Pescadores de Avilés en un artículo publicado por este diario, que el alto cargo remitió como respuesta a un editorial de LA NUEVA ESPAÑA en el que se animaba a superar la división en el sector pesquero.

Es fácil que a estas alturas el Gobierno Regional haya decido que editoriales agresivas en el diario de referencia de la derecha asturiana no hagan tambalearse a nadie de su cargo.

Por el interés reproducimos a continuación el articulo de Alberto Vizcaíno “Sobre la división del sector pesquero asturiano y otras sorpresas de Reyes”

Siendo la de los editoriales una de la vías a través de las que los medios de prensa escrita plasman su ideario, sorprende -a mí al menos- la mezcla, que imagino no deliberada, de aspectos de opinión, escasa y falsa información y nula investigación en el de La Nueva España del pasado día 6 de enero, que titula con el desiderátum «El sector pesquero asturiano debe superar su división»; y esos conceptos (los de periodismo de opinión, periodismo de información y periodismo de investigación) deben dejarse meridianamente claros al lector salvo que pretenda manipulársele. También sorprende en este editorial nazariniano, aparentemente bienintencionado, que pontifica ante tirios y troyanos evidenciando todos los errores ajenos, su evidente extemporaneidad -cuando la Autoridad Portuaria de Avilés está inmersa en la resolución de un complicado proceso y no precisa de influencias externas ni de presiones interesadas-, su coincidencia con un artículo firmado por Teresa Cembranos en la página de Avilés -artículo que se duele de los mismos errores e inconcreciones- y el que se publique en la edición regional, sacando de las sentinas el conflicto pesquero de Avilés en una decisión que LNE utiliza, si no con arbitrariedad, con un criterio que a mí se me escapa.

Empezando por el principio, es una falsedad que la pretendida división del sector pesquero asturiano empezó a la muerte de Muñiz Guardado, que Pilar Jiménez no pudo evitar en su paso por la Dirección General de Pesca -lo que viene a insinuar el editorialista- y que esa fractura la acentúe el que esto suscribe. En todo caso, todo ello es opinión.

La verdad es que, mientras Pilar Jiménez ocupó la DG Pesca, Avilés y Lastres se mantuvieron en la Federación de Cofradías y que la abandonaron, por no poder controlarla, con Pilar Jiménez ya de vuelta a la secretaría de Avilés; y que para ese abandono se aprovechó la excusa del reparto de las compensaciones económicas por la extracción de arena de Cabo Vidío, reparto para el que Avilés falseó el daño a su flota de cerco a pesar de que las cajas azules de los cerqueros evidenciaban que esta flota no utilizaba dicho caladero; y que tras el abandono se oculta que Avilés no admite pagarle los retornos al resto de cofradías de pescadores de Asturias -de cuyos barcos vive en un porcentaje más que significativo (próximo al 30% de la facturación total) la lonja avilesina- para así estrangularlas económicamente; y que Avilés y Lastres están gobernadas -es de dominio público- por una secretaria y un secretario, respectivamente, que hacen necesaria la revisión de la figura de patrón mayor o la creación de la de patrón mayor consorte para explicar las funciones de sus respectivos; y que el secretario de Lastres fue un firme defensor de la Federación de Cofradías mientras fue, simultáneamente, secretario de la misma, influyendo -aparentemente- en su cambio de criterio el hecho de haber sido cesado; y que hay armadores de Avilés y Lastres (de cerco, arrastre, artes menores y palangreros comunitarios) que han solicitado su admisión en la Federación de Cofradías, lo que circunscribe el ámbito de la división «en el sector pesquero asturiano» a no más de media docena de nombres frente al conjunto del sector; y que la confrontación entre Avilés y la DG Pesca se inicia con el veto del patrón mayor consorte a la presencia de la consejera competente en una reunión con un alto representante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, veto que se formula sin conocimiento de los órganos rectores de la cofradía y tiene como consecuencia la suspensión de la reunión por parte del MAPA, como no podía ser de otra forma. Todo esto es información -gran parte de ella pública y publicada- susceptible de mucha y muy interesante investigación a la que animo al editorialista.

El resto del editorial y el citado artículo de Teresa Cembranos se centran en la oportunidad que suponen las nuevas instalaciones pesqueras de Avilés, en los «oscuros intereses políticos y económicos» que han gobernado el concurso público para su gestión, en la manipulación -por parte del PSOE, por supuesto- de un grupo de armadores disidentes a los que se promete «regalarles» este costoso juguete, en la consecuencia nefasta de esta intervención política -la pérdida de ventas en Avilés y en Asturias- y en la respuesta pública a la misma, en el cambio de actitud del Gobierno regional con respecto a los protagonistas del conflicto, en la inconveniencia de la gestión a través del modelo propuesto -modelo, según el editorialista, rechazado por Puertos del Estado- o en la loable vuelta a casa de algunos armadores. Una vez más, todo esto es opinión, es decir, lo que se espera de un editorial, pero apoyada en un análisis muy superficial.

Porque es lógico dudar de quien opina que el mismo Gobierno que afronta la mayor inversión pesquera en la historia de Asturias, lo hace con la intención de hundir al sector pesquero avilesino; y resulta obligado reclamar que se demuestren los intereses políticos y económicos subyacentes, así como la urdimbre que los sustenta; y exigir la reivindicación del papel de la Autoridad Portuaria de Avilés frente a sus pretendidas víctimas -los gestores de la cofradía- cuando son públicas las trabas de éstos a lo largo de todo el proyecto, denunciadas hasta por el arquitecto responsable del mismo y director de la obra, al que desde la cofradía de pescadores se le regateó la información necesaria sobre requerimientos de diseño y equipamiento de las instalaciones; y reiterar la imposibilidad de manipulación de un consejo de administración del puerto compuesto por más de una veintena de representantes institucionales, sindicales y empresariales, muchos de ellos sin adscripción política o de signo contrario al del Gobierno; o defender los legítimos intereses empresariales de armadores sin filiación conocida, algunos, o militantes notorios del principal partido de la oposición, otros, ninguno de los cuales ha admitido presiones por parte del PSOE; y poner en duda la objetividad de quien hace referencia a una manifestación en defensa del sector pesquero de Avilés, con una representación numérica ridícula, y se olvida de los resultados de unas elecciones municipales que han puesto en su sitio -incluso en el No-Do, en el poblado de pescadores- a cada una de las partes en conflicto; e indagar sobre el porqué del magro censo electoral de una cofradía aparentemente clave para el futuro pesquero de Asturias, con una participación que no llega a los cincuenta (50) electores; y analizar el milagro económico en la gestión de una lonja que, vendiendo en 2007 el 56% de años anteriores, únicamente tiene que recurrir a la regulación de empleo en el mes de diciembre, cuando en pasados ejercicios se mantenía -según sus propias auditorías- en un perfecto equilibrio entre ingresos y gastos; y repasar el modelo de gestión de la primera venta en todos y cada uno de los puertos de interés del Estado y ver en cuáles de ellos esa gestión recae íntegramente en una cofradía de pescadores; y profundizar en las razones, no explicadas, para que algunos armadores cambien de actitud y, antes de abandonar la sociedad de la que forman parte, traicionen las decisiones tomadas por el conjunto de los socios con los que han compartido dificultades durante un año; y valorar adecuadamente las declaraciones realizadas desde la Consejería competente, tratando de reconducir las posiciones de las partes enfrentadas, que no modifican los objetivos definidos por el propio presidente del Principado de Asturias -garantizar la transparencia del concurso público, promover la concurrencia y mantener los puestos de trabajo- ni justifican ese pretendido cambio de actitud del Gobierno regional, que este director general desconoce.

De nuevo, esto sería información que podría ampliarse dedicándole algo de tiempo al periodismo de investigación, aportando luz sobre lo que es y puede llegar a ser el sector pesquero asturiano.

Esa distinción -que vengo defendiendo reiteradamente frente a algún periodista de LNE- no es banal. Cualquier otra cosa es, lisa y llanamente, tomar partido; y, en este caso y utilizando el verso de Gabriel Celaya, tomar partido hasta mancharse, lo que también me parece lícito siempre que se diga, que no se engañe a nadie, se persiga el interés general, se intente distinguir entre víctimas y verdugos -o buenos y malos, valientes y cobardes, honrados y corruptos, dignos y miserables, que de todo esto hay en esta hipertrofiada polémica- y no se atribuyan arbitrariamente capacidades de representación de un sector como el pesquero a quienes nunca las han tenido ni han merecido ostentarlas.

Alberto Vizcaíno es director general de Pesca del Principado de Asturias.

Etiqueta: LNE

Agrega tu comentario


Secciones

Suscríbete con iTunes: 

Suscríbete en iTunes

 

 

Recomendar a un amigo

2005-2008 asturiasopinion.com esta bajo licencia Creative Commons