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La realidad de Teleasturias de cerca | Asturias Opinión
16.abril.2007

La realidad de Teleasturias de cerca

Sección: Asturias
La realidad de Teleasturias de cerca

Un ex trabajador de Teleasturias, nos ha remitido una carta en la que cuenta en primera persona su experiencia durante el tiempo en el que trabajó en la cadena de Rodolfo Cachero. Para garantizar la libertad de expresión hemos preferido publicar la carta firmada bajo pseudónimo.

LA REALIDAD DE TELEASTURIAS DE CERCA
La noticia del cierre de Teleasturias ha sido positiva. Al menos para mí, que he tenido ocasión de vivir desde dentro la precariedad que invade esta televisión. Por este motivo, y tras varios meses vinculado a la misma, habiendo comprobado su triste realidad desde cerca, no he hecho otra cosa más que alegrarme tras recibir la noticia de su cierre. Hemos sido muchos los que la padecimos de manera que, bajo mi punto de vista, el Gobierno del Principado de Asturias ha sido francamente valiente al decidir que Teleasturias tenía que dejar de emitir siguiendo los plazos correspondientes marcados por la legislación audiovisual vigente.

Ante todo quería aclarar que mi pasado relacionado con este medio de comunicación no me lleva ahora a hablar desde el resentimiento. Para nada. Mi estancia profesional en dicha cadena me reportó aprendizaje profesional y personal, que nunca conviene dejar de lado. Así que resulta imposible guardar resentimiento hacia una empresa que te dio una oportunidad. Pero lo visto en Teleasturias durante mi estancia en este canal, me llevó a desear cada vez con más fuerza el momento de la despedida.

Puedo decir que la experiencia profesional en Teleasturias ha sido la menos provechosa y fructífera de cuantas he tenido a lo largo de mi trayectoria. Lo que parecía que iba a ser una vinculación muy útil y duradera se fue convirtiendo con el paso del tiempo en una auténtica tortura. Desconociendo la realidad que se escondía detrás de esta cadena, decidí aceptar su propuesta laboral sin saber en qué jardín me metía. Y el tiempo me demostró que esta propuesta no me iba a resultar precisamente inolvidable.

Cierto es que la realidad profesional del periodismo español es lamentable. Me atrevería incluso a calificarla de vergonzosa y nauseabunda. Aún así, y resignándome a "lo que hay", di el visto bueno al precario contrato profesional que me ofrecía Teleasturias. Y es que no me quedó otra que pensar "algo es algo". Por ello, decido incorporarme a la cadena de la cual, evidentemente, en aquellos momentos no sabía gran cosa. Ahí quizás comenzó todo...En el desconocimiento que tenía de lo que se escondía dentro de esa televisión.

Y comencé a trabajar allí. Los primeros días no dejaron de ser los habituales para un recién llegado a cualquier televisión, a cualquier medio de comunicación, a cualquier puesto de trabajo en la especialidad pertinente. No obstante, por aquel entonces, ya me comenzaba a sobrevolar por la mente algo que sucedió el mismo día de la prueba de selección, previa a ser contratado por Teleasturias. Ese mismo día empecé a ver "cosas raras". En primer lugar, la prueba se alargó, bajo mi punto de vista, innecesariamente (más de tres horas y media tuve que pasar en las instalaciones a causa de la escasez de equipos materiales y humanos que me ayudaran mientras realizaba mi labor). Y, por otro lado, y he aquí el "quiz" de la cuestión, fue especialmente sospechoso que uno de los trabajadores de la cadena criticase duramente en mi presencia a los responsables de la cadena. Que ante un recién llegado se realizasen comentarios tan duros, me sorprendía bastante.

Sin dejar de lado las advertencias efectuadas por esa persona, pasé el resto de estancia profesional en Teleasturias. A pesar de la gran precariedad imperante en la cadena, los días se pasaban satisfactoriamente. Sin mayor novedad. Los problemas comenzaron, al cabo de un mes, con la redacción de ciertas informaciones.

Los temas políticos son una gran debilidad de los responsables de Teleasturias. Esto no sería mayor novedad, si no fuera porque a ello le unen una peculiar animadversión hacia el Gobierno socialista de Asturias. De ello me dí cuenta con las presiones a las que se sometía a la hora de redactar sobre determinadas temáticas políticas. Desde cómo redactar una entradilla lo más llamativa posible hasta la recomendación expresa de tener un espíritu crítico mayor, pasando por la revisión exhaustiva de mis textos en busca de posibles "incorrecciones". Todo ello me llevó a dudar cada vez con más fuerza del fin que perseguía esta cadena. Según alguno de sus responsables, "no quedarse a rebufo de los periódicos, que ya está bien de que vayan por delante". Esta apreciación no me atreví a cuestionarla hasta que tuve constancia de la lucha que mantenía Teleasturias por hacerse con una de las licencias TDT que debería conceder el Ejecutivo de Vicente Álvarez Areces. A partir de aquí, comenzaron a encajar las piezas de este puzzle que, diariamente, estaba tratando de elaborar.

Siendo ciertamente iluso no reparé en ese detalle cuando, sin mayor problema, un alto responsable de la cadena me envió a una rueda de prensa del presidente del Principado con más de 25 minutos de retraso. Del asunto central de esta convocatoria me pude enterar gracias a la ayuda de profesionales de otros medios, a los que sorprendió enormemente que una cadena supuestamente autonómica acudiese con tanto retraso a un acto informativo convocado por Presidencia. Esa información, contrastada con la que servían los informativos regionales radiofónicos de mediodía, sirvió para elaborar una noticia para la edición de mediodía del informativo de Teleasturias. Pero poderosamente me llamó la atención la "pachorra" que tenían los redactores-jefe de la cadena cuando se trataba de concretar más detalles sobre el asunto. Me llegó a dar la ligera impresión de que no les importaba mucho el tema que trataba ese día el presidente Areces.

Sin ánimo de entrar en teorías conspirativas, tan de moda últimamente, dejé de lado ese tema. Así llegó otra convocatoria del Gobierno regional. El asunto no aparecía inicialmente en la tablilla de previsiones informativas del día realizado por los jefes de redacción de Teleasturias. Tras realizar una llamada para avisar de esta circunstancia, se decidió que era importante y convenía quedarse. Así fue, y con esta noticia bajo el brazo, retorné a las instalaciones de la cadena. Después de varias cuestiones sobre la temática del asunto, comencé a redactar la noticia teniendo muy en cuenta la lógica presión del tiempo. Una vez elaborado el texto en su totalidad, un responsable del canal lo examinó y pudo comprobar que en él existían varias "incongruencias". Volvieron a realizarme preguntas en torno a lo que se había abordado en la rueda de prensa, y leyendo las declaraciones exactas que tenía anotadas les fui informando. Hasta que encontraron un asunto teóricamente noticiable y que querían utilizar para cuestionar al ejecutivo autonómico. Tras una valoración de un representante de una consejería, se incluyó dicho asunto que fue encabezado por lo siguiente: "A pesar de esta valoración...". La noticia se tuvo que emitir tal cual y, sinceramente, no salí de mi asombro pues me dí cuenta de que lo único que parecía importar en Teleasturias era obtener detalles que pudieran cuestionar a Vicente Álvarez Areces y su equipo gubernamental. Entonces pensé: ¿De esta forma pretende Teleasturias que el Gobierno les conceda una licencia de Televisión Digital Terrestre?

Pasado este episodio fuí notando cada vez más elementos sospechosos. Aún así, mi único objetivo era completar mi labor informativa del mejor modo posible. Intentaba en mis noticias reflejar la realidad de la región tal y como es, trifulcas políticas al margen. Con la mayor objetividad posible, aunque esto siempre es complicado. Cuando parecía que todo iba mejor, y no había vuelto a recibir ninguna advertencia sobre el enfoque de mis informaciones, nuevamente recibo una reprimenda por parte de un redactor jefe de Teleasturias.

Uno de los máximos responsables de esta cadena no tuvo reparos en acusarme de plagio de informaciones. Ante mi asombro y mi incredulidad. Esta persona parecía empeñada en extraerme qué efectivamente yo había plagiado una información. Yo seguía sumido en mi total sorpresa desconociendo totalmente de qué me hablaba. Pero según él, y varios miembros de la redacción, había copiado una noticia tal cual de un periódico regional.

Desde esta página quiero dejar claro que jamás se me pasó por la cabeza copiar informaciones. En la propia Universidad, me advirtieron de que la dignidad del periodista no debe rebajarse jamás a copiar textos. Y esta advertencia la he cumplido hasta el momento, estando totalmente seguro de que seguiré cumpliéndola en el futuro.

El encargado de "echarme la bronca" por haber copiado supuestamente un texto pareció quedarse satisfecho por las explicaciones que le ofrecía, a pesar de todo me obligó a que todos mis textos deberían ser comprobados y corregidos por si hubiese alguna incorrección en ellos. Me daba la impresión en estos momentos de que querían alimentar mis dudas sobre mi propia calidad periodística, que no es ni poca ni mucha pero es algo y consideraba que había que respetarla. Es más, confieso que nunca me ha desagradado que me exijan mejorar el trabajo, evidentemente es necesario, pero que no te digan abiertamente en qué fallas pero sí te acusen de plagios...

El asunto se quedó ahí. Creía que simplemente se iba a tratar de una advertencia y una reprimenda sin más. Hasta que este mismo responsable, acompañado por otra persona que estaba al frente de la redacción, me hicieron saber que estaba convocado a una reunión con el director de Teleasturias. Sin comentarme para qué se trataba, tuve que dirigirme a la sala de reuniones de la cadena y allí asistir atónito al espectáculo del ensañamiento que se practicó en mi contra. Tanto el director como uno de los dos responsables de redacción que estaban presentes en aquel momento, estaban empeñados en que había realizado un plagio. Mis negativas constantes y mi invitación a que me presentasen los motivos por los que consideraban que esa información estaba presuntamente plagiada, no les convencían. Ante la falta de entendimiento, los responsables de redacción se fueron y me reuní en privado con el director siguiendo sus órdenes.

Me invitó a que, o bien presentaba mi baja voluntaria, o me despedía él personalmente. Como nunca me había visto en una situación similar a lo largo de mi vida profesional, le dije que tenía que pensarlo y que presumiblemente le ofrecería mi baja voluntaria. No quería problemas. Aún así, quise insistirle en mi inocencia y en que se estaba practicando una completa injusticia. El máximo responsable de Teleasturias se limitó a decir: "Tengo que elegir entre creer a gente de mi plena confianza, o creerte a ti. Y ante esa tesitura, lo tengo muy claro. Así que dame tu baja voluntaria cuando quieras, y así te evitarás problemas. Porque me imagino que no querrás ir a por nosotros por las malas. Tu contrato lo cerramos un mes antes de lo previsto y tan amigos. Es más, puedes incluir mi referencia en tu Curriculum; estaré encantado de echarte una mano...". Nunca sabré valorar lo suficiente estas palabras.

Después de muchas meditaciones, decidí pedirle la carta de despido. El mismo día que fui a por ella el propio director se mostró sorprendido, pues creía que iba a ofrecer mi baja voluntaria. Ante esta situación, se mostró contrariado y enojado exclamando a voz en grito por los pasillos de las instalaciones: "¡Hacerle la carta de despido. Él sabrá lo que hace y dónde mete!". A pesar de todo, al final se me otorgó sin problema ninguno y abandoné Teleasturias.

De modo que el paso por esa cadena de televisión me ha dejado muy claro por qué Teleasturias está donde está y por qué está fuera de la legalidad vigente. La lástima es que pobres inocentes tengamos que pagar los pecados orquestados por la trama que dirige esta cadena. Y no lo digo únicamente por mí, que no deja de ser un caso aislado. Si no por todos los compañeros y compañeras que a lo largo de estos años han padecido la realidad de Teleasturias de cerca.

Por despechado_periolisto

Etiqueta: TELEASTURIAS

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